Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría Salmo 90:12 NVI
Por Israel Ochoa
Una de las excusas que con frecuencia usamos para justificarnos por no hacer algo es: No Tengo Tiempo.
Yo me quejaba mucho de eso, hasta que me dí cuenta de que yo era el principal saboteador de mi tiempo, que lo usaba mal, que era indisciplinado y que si los días tuvieran 48 horas, aún así me quejaría de la falta de tiempo.
Uno de los problemas con nuestro tiempo es que no planeamos y nos convertimos en esclavos de la tiranía de lo urgente. Y por atender lo urgente, descuidamos lo importante.
Debemos darnos cuenta de que el tiempo, es un recurso no renovable, que no podemos almacenar o reponer, por eso hay que administrarlo con mucha sabiduría.
Si Dios ya ha puesto el deseo en tu corazón de compartir la Buena Noticia de su Amor, y mejor aún, ha puesto a personas en tu mente o en tu camino, no desaproveches esta oportunidad por culpa de una mala administración del tiempo.
Para poder compartir la buena noticia del amor de Dios necesitas construir por lo menos un poco de confianza con las personas, necesitas orar, necesitas buscar oportunidades, y eso requiere tiempo. Tienes que dedicarle tiempo a las personas, interesarte por ellas, esperar el momento oportuno y confiar en que el Espíritu Santo te use con poder.
¿Como aprovecharás cada momento oportuno si no tienes tiempo de estar allí? Haz tiempo, tu tienes el control de tu agenda. Tu agenda no te controla a ti, o por lo menos así debe ser. Aprende a decir NO a todas las ocupaciones que te mantienen distraído y te impiden apartar tiempo para lo importante, compartir la Buena Noticia del Amor de Dios.