Diario de Fe

Pasaje de hoy

Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8

Por Daniel Nelson

Dios nos creó para tener una relación personal con nosotros. Como vimos en el devocional de ayer el problema es que nuestro pecado nos separa de Dios. Cuando Adán y Eva pecaron, ese pecado llegó a ser una barrera en su relación con Dios. De la misma manera cada uno de nosotros somos pecadores, y ese pecado crea una barrera entre nosotros y Dios.

Dios pidió que Adán y Eva y sus hijos hicieran sacrificios de animales para pagar por sus pecados. Hoy en día nos da un poco de asco pensar en sacrificar animales, pero Dios tenía un propósito en exigir los sacrificios. Él quería que cada persona tuviera un ejemplo visible que la condena que merecen nuestros pecados era la muerte.

Así que cada año el padre de cada familia llevaba una oveja al templo. Tenía que ser una oveja sin mancha. No podía tener cicatrices o heridas. Al llegar al templo, el sacerdote sacrificaba la oveja sobre un altar y la familia quedaba absuelta de sus pecados hasta el año entrante. Una prueba continua que la paga del pecado es muerte.

Año tras año cada familia hacía lo mismo, sacrificando un corderito. Si eran muy pobres podían traer una paloma en lugar de una oveja, pero era necesario que fuera un sacrificio de sangre.

El día en que Jesús fue bautizado, el vino caminando hacia Juan el Bautista. Cuando Juan lo vio, bajo la inspiración del Espíritu Santo le dijo: “Aquí tienen al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!”  El estaba reconociendo que Jesús iba a ser el último sacrificio. Jesús venía a ofrecer su vida por los pecados de todos. Ya no había necesidad de sacrificar corderos o palomas.

Eso es lo que significa este versículo cuando dice que Jesús murió por nosotros. Esa palabra “por” es muy importante. Está diciendo que el sacrificio de Jesús fue el sustituto por nosotros. Jesús murió para que nosotros pudiéramos ser liberados de la pena de nuestros pecados, la pena de muerte.

Jesús no murió para enseñarnos a sufrir, o para demostrar que tenemos que sufrir por nuestros pecados.  El murió para que nosotros no tuviéramos que sufrir para pagar por nuestros pecados. La muerte de Jesús fue la provisión necesaria y completa para pagar por nuestros pecados.