Diario de Fe

Pasaje de hoy

La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, y también él comió. En ese momento se les abrieron los ojos, y tomaron conciencia de su desnudez. Por eso, para cubrirse entretejieron hojas de higuera.  Cuando el día comenzó a refrescar, oyeron el hombre y la mujer que Dios andaba recorriendo el jardín; entonces corrieron a esconderse entre los árboles, para que Dios no los viera. Génesis 3:6-8

Por Daniel Nelson

El propósito de Dios al crear a Adán y Eva era para tener una relación personal con ellos. Su plan para ellos era muy diferente del plan para los demás criaturas que hizo. Al hombre y mujer Dios los hizo a su imagen y semejanza. La razón de esto era que quería convivir con ellos.

Este relato nos da a entender que al comienzo todo estaba muy bien. Parece que cada atardecer cuando llegaba el fresco del día Dios venía a caminar y convivir con ellos. Una tarde llegó Dios y algo estaba diferente. Adán y Eva en vez de salir a saludarlo estaban escondidos.

¿Qué había pasado? Habían pecado. El pecado lo podemos definir como cualquier actitud o acción que va en contra de la voluntad de Dios. Es por esa razón que el pecado crea una barrera entre nosotros y Dios. Al pecar estamos actuando en dirección contraria a la voluntad de Dios. Nos estamos alejando de Él y el pecado viene a ser una barrera que estorba nuestra relación con Dios.

Notemos que me estoy refiriendo a “pecado” no “pecados”. La barrera que es creada no es por la cantidad de pecados que cometemos sino que somos pecadores. El pecado de Adán y Eva fue comer de un fruto del árbol prohibido. El resultado hubiera sido igual si hubieran comido un costal de la fruta como si comieron solo una. La barrera es creada al momento que cometemos un pecado.

Muchos cuando pecamos nos medimos ante otras personas y pensamos que no somos tan malos como ellos entonces no debemos preocuparnos. El problema es que Dios no nos mide contra otras personas, sino nos mide contra su propia santidad.

Mañana, el devocional estará enfocado en la solución que Dios ofrece para el pecado. Hoy quiero pedirte que tomes un momento para reflexionar sobre tu pecado. El primer paso para restaurar nuestra relación con Dios es reconocer nuestro pecado. Permite que el Espíritu Santo demuestre tu pecado y toma un momento para orar y pedirle perdón por tus acciones y actitudes pecaminosas.